
Tu libro arriba, y un solo botón
Tu dominio, tus colores y tus libros. Quien llega ve la portada, una frase que engancha y dónde dejar su correo, sin bajar. Debajo, tu saga, tu biografía, tus otros libros y tus charlas.
Un agente lee tu libro y escribe lo que contar cada semana. Lo publicas en tus redes desde aquí, y tu web de autor convierte cada visita en un lector apuntado. El día que salga el libro, ya hay quien lo espera.
Sale de tu
propio manuscrito
Tú apruebas
y publicas
Tu web y tu lista
son tuyas

No se trata solo de publicar un libro. Se trata de conseguir que alguien quiera leerlo.
No es una tarjeta de visita. Es el sitio donde un lector que no te conoce empieza a leerte y te deja su correo, para que el día que publiques tengas a quién avisar.

Tu dominio, tus colores y tus libros. Quien llega ve la portada, una frase que engancha y dónde dejar su correo, sin bajar. Debajo, tu saga, tu biografía, tus otros libros y tus charlas.

Lo pide en el momento justo: cuando el lector va a marcharse o ya ha leído media página. Hay nueve formas de pedirlo y la web prueba sola cuál funciona mejor con tus lectores.

Tú pegas el comienzo y el enlace de tu libro. Nosotros lo maquetamos como un libro, con tu portada, y cerramos con el botón de compra y su código QR. Llega al lector con tu nombre.
Y te lo cuenta: cuántos abren el comienzo, cuántos lo terminan, cuántos bajan el PDF y cuántos se apuntan.
Ver una web real ↗Conectas tus cuentas y publicas desde aquí, sin entrar en cada red. El agente escribe la semana con tu libro delante; tú apruebas, y cada publicación sale sola el día y a la hora que elijas.
Tres publicaciones sacadas de tu libro, cada una con el largo y el tono de su red. Lo que no suene a ti se cambia de un clic, sin escribir nada.
Eliges la hora y te olvidas: sale sola en tu cuenta, aunque estés escribiendo, de viaje o durmiendo. Nada sale sin tu aprobación.
Facebook, Instagram, Threads y LinkedIn desde una sola pantalla: qué sale, dónde y cuándo. Conectas cada cuenta una vez y no vuelves a entrar en ninguna para publicar.
Lo difícil no es publicar: es saber qué contar cada semana. Eso ya llega escrito, y sale de tu libro.
Ver los planes →Tus redes, tu web, tus correos y el plan de la semana. No hay reuniones ni nadie que publique por ti: cada cosa llega escrita y tú decides qué sale.
Tres publicaciones por semana sacadas de tu libro, cada una con el largo y el tono de su red. Conectas tus cuentas una vez y publicas desde aquí, cuando tú decides.
Ver los planes →Con tu dominio: tus libros, tu saga, tu biografía y el comienzo de tu libro de regalo a cambio del correo.
Ver los planes →Salen de tu propio dominio y con tu nombre, y la lista es tuya. El agente los escribe; tú los lees y le das a enviar.
Ver los planes →Una pantalla que te dice qué toca hoy. Sin reuniones, sin briefings y sin esperar a que nadie te conteste.
Ver los planes →Lo único que hace falta es que esté escrito. De ahí sale el material, sea una novela, un ensayo, tus memorias o el libro de lo que sabes hacer.
Tu mundo, tus personajes y tus frases dan para cinco semanas de contar sin repetirte.
Consultor, abogado, médico, formador. Tu libro es tu autoridad: aquí se convierte en lo que publicas cada semana.
Lo que viviste se cuenta por partes, y cada parte trae a alguien que quiere leer el resto.
Historia, salud, dinero, crianza. Tu tema sí lo busca la gente, aunque tu nombre todavía no.
Publicar en redes mueve gente, pero no la guarda en ningún sitio. Estas dos piezas son las que convierten una visita en un lector al que puedes avisar el día que sale tu libro.
Las redes son de alquiler: cambian las reglas y desapareces. Tu web es el único sitio de internet donde mandas tú.
Cómo se traduce en ventas: sin web, cinco semanas de publicaciones dejan visitas que no vuelven; con web, dejan correos. Y a un correo se le puede avisar el día que sale el libro.
Son los lectores que ya levantaron la mano. No hay que convencerlos otra vez ni pagar para llegar a ellos.
Cómo se traduce en ventas: el día del lanzamiento no dependes de que el algoritmo enseñe tu publicación. Escribes directamente a quien te dijo que sí, y de ahí salen las compras de la primera semana y las primeras reseñas.
Tres textos, un artículo y un correo a la semana son una tarde de trabajo si te sientas a escribirlos, y dos si te quedas mirando la pantalla sin saber por dónde empezar. Aquí llegan escritos y sacados de tu propio libro.
Lo tuyo son quince minutos: leerlos, cambiar de un clic lo que no suene a ti y publicar.
Lo difícil no es escribir una publicación: es saber de qué hablar cinco semanas antes y de qué la semana en que sale el libro. Ese orden ya viene decidido, y es el mismo que usan los lanzamientos que funcionan.
No tienes que inventar un plan de promoción. Tienes que aprobar el que ya está puesto.
Subes tu libro y el agente lo lee una vez. De ahí sale todo lo que se publica después, así que no suena a consejo de escritura que valdría para cualquiera: habla de tu libro.
Empieza →En Word, aunque todavía no esté publicado. El agente lo lee una vez y saca la época, los personajes, los temas y los fragmentos.
Dos minutos. Si algo no es así, lo corriges antes de que escriba una sola línea.
Tres textos, un artículo y un correo, ya escritos. Lo que no suene a ti se cambia de un clic, sin escribir nada.
Desde aquí, en tus redes conectadas, y al correo le das a enviar. Nada sale sin que tú lo apruebes.
Cada semana: tres textos para Facebook, Instagram, Threads o LinkedIn, un artículo para tu blog y un correo para tu lista.
Cinco semanas antes
Cuatro semanas antes
Tres semanas antes
Dos semanas antes
La semana
Son las que deciden si Amazon mueve tu libro, y solo las tienes si llevas cinco semanas juntando lectores.
Empieza →No se escribe sobre novela histórica ni sobre liderazgo en general. Se escribe sobre tu libro.
Ahora toca conseguir que alguien quiera leerlo.